HOMENAJE AL MUY RESPETABLE HERMANO
MIGUEL GRAU SEMINARIO
GRAN MAESTRO EMÉRITO DE LA GRAN LOGIA DEL PERÚ
07 de Octubre 2010
129º ANIVERSARIO DE SU PASE AL O:.E:.

Visita al Museo Naval del Callao
Romeria en la rada del Puerto del Callao


Asistencia : V:.M:: R:.H:. Maximo Cardenas Delgado
2do. Vig:. Q:.H:. Roger Basauri Olaya
Cap:. Q:.H:. Mateo Palomino
Sec:. Q:.H:. Wilson Hidalgo
G:.T:.I:. Q:. H:. Renan Mera Avellaneda
PP:.VV:.MM:. RR:.HH:.
Carlos Ricalde Calderon, Virgilio Gonzales RAmirez,
Fernando Brito Obregon, Alfredo Yactayo Boluarte,
Raúl Díaz Mendieta
MM:. QQ:. HH:.
Eulalio Salazar Aguirre, Carlos Guerrero Adan,
Pedro Cespedes Morales

Muy R:.H:. Victor Ravines Alfaro
G:.M:.M:.D:.P:. y su Gr:. Com:.

Discurso de Orden en homenaje a nuestro
M.·.R.·.H.·. Miguel Grau Seminario
Gran Maestro Emérito de la Gran Logia del Perú.
Callao, 7 de octubre de 2010
Con vuestra venia V.·.M.·.
M.·.R.·.H.·. Víctor Ravines Alfaro, G.·. M.·. de la Gran Logia del Perú,
RR.·.HH.·. componentes de la Gran Comitiva del Gran Maestro.
VV.·. MM.·.
R.·.H.·. Domingo Giribaldi, V.·.M.·. de la V.·.C.·. de VV.·.MM.·.II.·. Antonio Arenas.
R.·.H.·. Carlos Sandoval, V.·.M.·. de la V.·.C.·.R.·. de VV.·.MM.·.II.·. Cipriano Dulanto del Vall.·. del Callao
RR.·.HH.·. Ex y Past VV.·. MM.·., QQ.·. HH.·. todos
Nos reunimos hoy los Francmasones, como lo hacemos desde hace más de un siglo, para rendir homenaje a nuestro M.·.R.·.H.·. Miguel Grau Seminario.
Elegimos este Templo, porque en él trabajó nuestro H.·. Miguel, se desplazó en su pavimento, se cobijó bajo su bóveda estrellada, pero más -estamos seguros- aquí recibió el calor fraternal de sus HH.·. Francmasones, antes de salir a cada una de sus excursiones bélicas.
Pero, ¿cómo atrevernos a hablar de guerra en este Templo de fraternidad y armonía? Lo hacemos porque los masones además de estrechados por vínculos de amor, sabemos defender nuestra Patria cuando ella nos llama y porque nuestro H.·. Miguel, pese a ser el Comandante de su buque, el Monitor Huáscar, una nave de guerra, trabajó en el mismo con sus HH.·. que eran también sus oficiales, en la Logia itinerante “MAR PERUANO” y demostrando humildad y apego a nuestras normas, no la presidió, sino que lo hizo su Cirujano Mayor, que era también el V.·.M.·. de la R.·.L.·.S.·. Cruz Austral Nº 5, la misma que nuestro H.·. Miguel visitaba asiduamente en este Templo, co-propiedad de tal logia.
Creemos que los héroes no se hacen en el instante de sus actos culminantes, creemos que nuestro H.·. Miguel fue preparado durante toda su vida para sus momentos culminantes.
No de otra manera puede explicarse que el niño de 9 años, seguro carente de afectos y embarcado en el bergantín Tescua, haya podido hacerse un hombre de mar, cuando todos los demás niños de su edad recibían los más caros cuidados.
Pensemos en el rostro de sorpresa que pudo poner el oficial de nuestra Academia Naval, que recibió a nuestro H.·. de sólo 19 años de edad y ya convertido en un viejo lobo de mar, con 10 años de travesías por los siete mares.
Pero si consideramos que Grau, a poco de dejar la marina mercante ingresa a la Escuela Naval, cabe que inquiramos ¿de dónde obtuvo el conocimiento académico que requirió para ello, si como ya vimos no tuvo una educación escolarizada?.
Su educación se la dio la vida, los rudos marineros con los que compartió una década, los oficiales que vieron en él a un joven habido de conocimientos. Grau vivió y confraternizó con ellos, con gente de mar venida del África, del Asia, de Europa, de Oceanía y de América, con blancos, negros, indios, con gente poco cultivada, con académicos, con los corrientes y con los refinados, aprendió a admitir las diferencias humanas, a encontrar la igualdad entre los que lo rodeaban, a descubrir que él no era más pero tampoco menos que nadie. Aprendió de Libertad, de Igualdad y de Fraternidad.
Y cuando ya de Guardiamarina o ya de cadete, se requería de complejos cálculos para determinar la posición o el rumbo del buque, bastábale a nuestro Hermano buscar la Cruz del Sur, otear el horizonte, respirar la brisa del mar para saberlo, por que a él, el mar no le guardaba secretos.
Así, y permítanme avanzar en su vida, toma partido siempre por las causas libertarias, por la irrestricta democracia y ello lo llevó a rebelarse contra el orden establecido y ser alejado de la Marina de Guerra por tres veces para volver a la mercante, para incursionar en la política, para inclusive ser juzgado y absuelto, para vivir, para hacer y dejar ejemplo.
Cuando contaba con 25 años de edad, junto con su amigo Lizardo Montero, se inicia como francmasón en la R.·. L.·. S.·. Virtud y Unión Nº 3 del Vall.·. de Lima, llega a ostentar el grado de M.·. M.·. y concurre asiduamente a la R.·.L.·.S.·. Cruz Austral Nº 5 de este Vall.·. del Callao, practicaba la masonería bajo las enseñanzas del R.·.E.·.A.·. y A.·.
Cuando la Patria lo llamó en su hora más infausta, en abril de 1879, Grau comandaba el Monitor Huáscar. En el combate de Iquique, luego de hundir la Esmeralda tuvo la inmensa caballerosidad de entregar tanto el cadáver como las pertenencias de don Arturo Prat, máximo héroe naval chileno, a la viuda de éste, prueba de ello son las cartas que entre ambos se cursaron de todos conocidas.
Nuestro Hermano Miguel, como hoy resulta inexplicable, renunció al cargo de Comandante General de la Escuadra, a sus insignias y a su sueldo, por las razones que señaló en su carta a Carlos Elías del 20 de setiembre de 1879, a solo 18 días de su epopeya, entre las que destaca que no deseaba dejar de dirigir al Monitor Huáscar porque nadir lo conocía como él.
Fue esposo modelo y mejor padre, su vida fue austera, nuestro futuro héroe nacional vivía en casa alquilada.
Así fue nuestro Hermano Miguel Grau, así de valiente, así de humano, así, el 8 de octubre de 1879 fue al encuentro con su destino, cuando luego de obedecer estrictamente al Director de la Guerra y haber intentado evitar el combate sin lograrlo, a las 09:40 horas hizo afianzar nuestro pabellón en el Monitor Huáscar y disparó sus cañones sobre el “Cochrane” sabedor que sus proyectiles no penetrarían la coraza de éste, por que los que tanto exigió no le fueron provistos; el blindado chileno acortó distancias y cuando estuvo a 200 metros por babor del “Huáscar”, hizo sus primeros disparos, perforando el blindaje del casco y dañando el sistema de gobierno.
Diez minutos después, a las 09.50 horas, un proyectil del “Cochrane” impactó en la torre de mando del Monitor Huáscar y al estallar hizo volar a nuestro Q.·.H.·. Miguel Grau.
De ahí, el silencio, ...................la nada, .....................la ausencia física de nuestro héroe. Diego Ferré, Elías Aguirre, uno tras otro van cayendo hasta que su Teniente Primero Pedro Gárezon ordena de abrir las válvulas para echar a pique el Huáscar.
Grau ha muerto, pasó a ocupar su columna en el Oriente Eterno, ha muerto pero no ha sido olvidado y es que vive no solo en el corazón de cada marino peruano, sino en el respeto que sus ocasionales enemigos le tienen hasta hoy, en la admiración que sentimos todos los peruanos por él y en el respeto y cariño que le tiene cada masón.
A decir de don Manuel Gonzáles Prada, Grau tuvo que morir para que nosotros como nación pudiéramos redimirnos y a decir de Jorge Basadre, como del carbón nace el diamante, de la negrura de esa guerra emergió Grau.
Grau no solo es pasado glorioso, nuestro Hermano don Miguel Grau es presente orientador, es futuro a alcanzar.
R.·.H.·. Carlos Tejeda Rojas
R.·.L.·.S.·. Monitor Huáscar N° 162
R.·.L.·.S.·. Monitor Huáscar N° 162



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