LA NATURALEZA LIBERA SU ENERGIA TELURICA

RR:. QQ:. HH:.
A pocas horas del Severo Movimiento Telúrico, registrado a la 18:45 Hrs. del dia de ayer Miercoles 15 de Agosto, fenómeno de la Naturaleza a que ha sido sometido nuestro Gran Or:. Peruano, con una intensidad Grado 7.9 (Escala de Ritcher), catalogado con la carateristica de Terremoto, con epicentro en el Oceano Pacifico a 15 Km. Frente a la costa de la Ciudad de Pisco, ubicada a 190 Km. al Sur de la Ciudad de Lima Capital del Peru, se han registrado oficialmente 350 perdidads de vida y mas de 1,500 heridos, pricipalmente en las zonas mas cercanas al epicentro, la Ciudades de Ica, Pisco, Chincha, Cañete; estas cifras prodrian seguir incrementandose a medida que se sigan efectuando las labores de socorro y rescate.
Expreso nuestra consternacion por los dificiles momentos por los que podrian estar atravesando nuestra poboblacion, pero especialmente nuestros HH:. del Oriente Peruano y en particular los RR:. QQ:. HH:. miembros y familiares de Nuestro Muy Amad:. Tall:. 1. ARBULU ROMERO JORGE, 2. BASAURI OLAYA ROGER GENARO, 3. BEJARANO TABOADA WlLFREDO AURELlO
4. BRITTO OBREGON FERNANDO FARFAN, 5. CANO CISNEROS JORGE EDUARDO, 5. CARDENAS DELGADO MAXiMO
7. CARO DIAZ CARLOS IVAN, 8. CHAMBI COLLANTES PEDRO, 9. CHEME ANGELES GIOVANNI TEODORO
10. COHEN ALVAN JAIME ELIAS, 11. DAVILA BURGA JORGE, 12. DE LA CRUZ FLORES LUIS ALBERTO
13. DE LA PUENTE BAZO LZANDRO JORGE, 14. DIAZ MENDIETA RAUL GUILLLERMO
15 GAMARRA TERRONES FREDDY OMAR, 16. GANOZA RIOS CESAR OCTAViO, 17. GONZALES RAMIREZ VIRGILlO
18 FERNADEZ ORUÑA PEDRO, 19. GUERRERO ADAN CARLOS, 20. HIDALGO LOZANO VICTOR WlLSON
4. BRITTO OBREGON FERNANDO FARFAN, 5. CANO CISNEROS JORGE EDUARDO, 5. CARDENAS DELGADO MAXiMO
7. CARO DIAZ CARLOS IVAN, 8. CHAMBI COLLANTES PEDRO, 9. CHEME ANGELES GIOVANNI TEODORO
10. COHEN ALVAN JAIME ELIAS, 11. DAVILA BURGA JORGE, 12. DE LA CRUZ FLORES LUIS ALBERTO
13. DE LA PUENTE BAZO LZANDRO JORGE, 14. DIAZ MENDIETA RAUL GUILLLERMO
15 GAMARRA TERRONES FREDDY OMAR, 16. GANOZA RIOS CESAR OCTAViO, 17. GONZALES RAMIREZ VIRGILlO
18 FERNADEZ ORUÑA PEDRO, 19. GUERRERO ADAN CARLOS, 20. HIDALGO LOZANO VICTOR WlLSON
21. INFANTE SAENZ MARIO, 22. KLUGGER CASTILLO FERNANDO, 23. LlZARZABURU ZAMORANO CARLOS ALFONSO
24. LUNA GUARNIZO HECTOR MODESTO, 25. MEDRANO PANIAGUA FIDEL 26. MELENDREZ ZARATE JULIO AMADOR
27. MERA AVELLANEDA RENAN, 28. MIRANDA NORTHH ROBERTO EDUARDO, 29. ORBEGOSO QUIROZ .ABELARDO
30. PACHECO DE LA CRUZ JOSE LUIS , 31. PALOMINO VILLANUEVA MATEO ANGEL, 32. PERALTA PELAEZ CHRISTIAN OMA
33. PISSANI CASTRO CRISTlAN TEODORO, 34. PISSANI CASTRO OSCAR DANTE VICTORIO, 35. PULIDO LEON HUM8ERTO FRANCISCO 36. PASTOR VIVES JOSE, 37 RICALDE CALDERON CARLOS ENRIQUE, 38. RIVERA MJNDACA MANUEL ANTONIO
39. ROSSANI DOMINGUEZ GERMAN FELlX, 40. ROVEGNO ROVEGNO FRANCO, 41. SALAZAR AGUIRRE EULALlO GUSTAVO
42. SCHEGGIA FLORES CARLOS ENRIQUE, 43. TORRES AGREDA FRANKLlN ALFREDO, 44. TRELLES GUERRERO ALFREDO
45. VILELA MONTORO JOSE LEOPOLDO, 46. YACTAYO BALUARTE DANIEL ALFREDO, 47 RAMIREZ CHAVRRY WILLY
27. MERA AVELLANEDA RENAN, 28. MIRANDA NORTHH ROBERTO EDUARDO, 29. ORBEGOSO QUIROZ .ABELARDO
30. PACHECO DE LA CRUZ JOSE LUIS , 31. PALOMINO VILLANUEVA MATEO ANGEL, 32. PERALTA PELAEZ CHRISTIAN OMA
33. PISSANI CASTRO CRISTlAN TEODORO, 34. PISSANI CASTRO OSCAR DANTE VICTORIO, 35. PULIDO LEON HUM8ERTO FRANCISCO 36. PASTOR VIVES JOSE, 37 RICALDE CALDERON CARLOS ENRIQUE, 38. RIVERA MJNDACA MANUEL ANTONIO
39. ROSSANI DOMINGUEZ GERMAN FELlX, 40. ROVEGNO ROVEGNO FRANCO, 41. SALAZAR AGUIRRE EULALlO GUSTAVO
42. SCHEGGIA FLORES CARLOS ENRIQUE, 43. TORRES AGREDA FRANKLlN ALFREDO, 44. TRELLES GUERRERO ALFREDO
45. VILELA MONTORO JOSE LEOPOLDO, 46. YACTAYO BALUARTE DANIEL ALFREDO, 47 RAMIREZ CHAVRRY WILLY
48. ITURRIZAGA URBINA GUILLERMO, 49. BENAVIDES DIAZ CESAR, 50. BALLETTA BUSTAMANTE GIUSSEPPE
51. AREVALO MEDINA CARLOS ENRIQUE, 52. AYALA ALVARADO CARLOS, 53. BRINGAS ARBAIZA ALFREDO
54. ESTREMADOYRO BORJA ALFREDO, 55. GRANDEZ TORRES JOSE, 56. GUERRERO PAREDES JORGE
57. LOZANO OLAZO MANUEL, 58. MOMETHIANO SANTIAGO ISRAEL, 59. NAVARRO RUIDIAS JORGE
60. PARAVICCINO LUCAR EDUARDO, 61. RAMIREZ GAMARRA JOAQUIN, 62 RAMIREZ GAMARRA OSIAS
63. SICCHA MARTINEZ JOHNNY, 64. TAPIA UGARRIZA AGUSTO, 65. TEJADA GARCIA WALTER
66. TEJADA ZAMORA WALTER, 67. TORATTO FERNANDEZ, FERNANDO, 68. TORATTO FERNANDEZ LUIS
69. PAREDES CHIRINOS BERANRDINO,
Testimonio facilitado por el R:.H:. Manuel Ungaro
P:.V:.M:.I:. de la Resp:. Log:. Simb:. "Estrella de Italia N. 49 "
Agosto 18 de 2007
El Apocalipsis por el terremoto en Perú fue en la iglesia de San Clemente de Pisco. En la zona, EL TIEMPO habló con Sor Elvira, testigo presencial, sobre los dramáticos 70 segundos que cobraron la vida de unas 100 personas, de 300 que oraban allí el miércoles en el momento del sismo.
Era el día de la asunción de la Virgen. Sor Elvira llegó a la misa de 6 de la tarde en la iglesia San Clemente con Sor Antonieta Perla, Sor Elizabeth y Sor Blanca. Se sentaron en las bancas de adelante, al lado de una puerta lateral para oír mejor al padre Emilio Torres y que el viento las refrescara.
La iglesia, de amarillo pollito, está enclavada en pleno centro de Pisco, un pueblo de clima templado en el sur peruano, de unos 100 mil habitantes, donde la mayoría son pescadores que trabajan para fábricas de harina de pescado. Estaba llena. Unas 300 personas, sentadas y de pie, ocupaban las tres naves, la mayoría vestidas de gris, con camándulas y rosarios.
Entre la romería se encontraba William Herrera Espino, con su esposa, Flor Alviar, y su cuatro hijos, tres niñas y un niño de siete meses, porque le había ofrecido una misa al alma a un hermano, muerto hace un año. "Lo único raro que vi fue que había mucha gente parada atrás", recuerda sor Elvira, de 67 años.
Todo iba normal, hasta cuando el padre les dio la bendición a los feligreses. Fue una misa larga. Eran como las 6:40. "Que el Señor esté con vosotros", fue lo último que dijo el padre Emilio y el templo comenzó a mecerse como una cuna y luego a sacudirse muy fuerte, como siestuviera poseído o como si tuviera vida propia. La gente no alcanzó a decir amén. "Intenté correr pero la hermana Antonieta me agarró del hábito y me dijo que tuviera calma. Una fuerza me empujó y me dijo que corriera; me solté y salí por la puerta lateral. Yo sí corro cuando tiembla", dice sor Elvira, acostumbrada a esos movimientos por haber nacido en Arequipa, tierra de los sismos en Perú.
La religiosa salió por un corredor lateral, que divide la iglesia de la casa cural, y las paredes se comenzaron a caer a su paso. El piso saltaba, como si palpitara, y se agrietaba. Los cables de la luz se cortaron.
Todo fue oscuridad y gritos. "Corría como si estuviera borracha porque el piso se me movía y empecé a esquivar las piedras que caían del cielo. Las paredes se doblaban como si fueran de papel. Nada me detenía", recuerda. 'Me estaba ahogando'
Unos intentaban salir por la puerta principal y se atropellaban con los que afuera esperaban entrar a la misa de 7. Unos se caían y otros les pasaban por encima. Y el padre Emilio se quedó orando debajo del altar mientras todo a su alrededor se derrumbaba, como sabiendo que era el fin.
Fueron segundos. La hermana Elvira llegó a la Plaza de Armas frente a la iglesia, se volteó y vio que desaparecía la iglesia como un globo que se desinfla. El techo cayó y se escuchó una explosión y una nube de polvo salió de sus entrañas, como un hongo nuclear, que cubrió todo. "Se me metió por la boca y la nariz, me estaba ahogando y me dieron ganas de vomitar", relata la monja.
El padre español Alfonso Berrade, que estaba en la casa cural, alcanzó a salir y salvarse: "Cuando vi el templo en el suelo, me puse a llorar". Del templo, serpenteando entre piedras, salían los últimos sobrevivientes bañados en tierra. Mientras se escuchaban los quejidos de los que estaban atrapados. Solo quedó en pie la cúpula del altar y la fachada con sus dos torres, donde se leía un cartel que habían puesto para la ocasión:
"¿Tiene sentido realmente tu vida? Hoy te anunciamos una buena noticia, Jesucristo te ama y vive".El panorama del vecindario en penumbras era desolador. Los dos bancos vecinos estaban en el piso, como tres panaderías, dos hoteles, cuatro tiendas y centenares de casas. Casi todas las casas del centro, en su mayoría levantadas en adobe y con madera, se desvanecieron.'Salva a mi hijo'
En medio del caos, la gente comenzó a sacar de las ruinas heridos y muertos. El padre Emilio se salvó porque el techo que cubría el altar no se desplomó y lo rescataron con un brazo partido y una herida en la cabeza. Pero la familia de William Herrera quedó atrapada. Su columna fue aprisionada por una roca, pero alcanzó a entregarle su pequeño hijo, Jerson William, a un Hombre desconocido y le dijo: "Salva a mi hijo". El hombre logró salir, le entregó el niño a unas personas que estaban afuera y desapareció.
"Yo me encontré con unas jóvenes del colegio que tenemos. Ellas lloraban, buscaban a sus Mamás a sus papás. Nos abrazamos. Las calmé un poco y se los ayudé a buscar. El polvo era tan denso que no podía ni respirar, ni se podía ver, no sabía dónde era el norte ni el sur. No se veía nada.
La gente comenzó a gritar nombres, a llamar a sus familiares", recuerda sor Elvira. Se fue Corriendo a la casa de su congregación, a tres cuadras, para ver qué había pasado con las demás religiosas. Al ver que todo eran grietas y techos destruidos, se devolvió a la plaza.
En el camino ya había muertos por todos lados.
El regreso fue lento porque comenzó a orar por las víctimas desconocidas que hallaba entre los escombros. "Les daba la absolución y les rezaba el De profundis. Vi el cadáver de un hombre bocarriba, que no estaba golpeado, quizás le dio un infarto".
El entierro de los cadáveres Volvió a la plaza y se encontró con sor Blanca; sor Antonieta Perla y Sor Elizabeth no aparecieron. La esperaron horas, en medio de una ciudad que lloraba y sangraba, que pedía agua y prendía velas.
El hospital San Juan de Dios en ruinas atendió unos 500 heridos y los que morían los ibantendiendo en el patio, hasta que evacuaron a todos los que seguían vivos, y solo quedó convertido en una morgue.
Esa noche, los mismos pobladores comenzaron a remover los escombros del templo y a poner los muertos en la plaza, con una estatua de San Martín, donde se sentaban a charlar por las tardes y a comer helados.
El que encontraba a su familiar, se lo llevaba en brazos y lo velaba frente a su casa, en una tabla, porque no había cajones. Así, el centro en ruinas se fue convirtiendo en una funeraria a cielo abierto, en una noche sin luna, pero repleta de estrellas.
El jueves en la mañana, cuando llegaron los bomberos de Lima, la búsqueda se concentró en las ruinas de la iglesia que había resistido varios terremotos. Cada vez que movían unas piedras se veían, entre las bancas, manos, pies y cabezas de cuerpos. Averiadas, rescataron las imágenes de San Clemente y La Dolorosa. En la tarde, cuando trabajaba la retroexcavadora, se oyó un grito. Pararon y apareció un hombre, vivo.
Ese día, el atrio del templo fue un anfiteatro; casi cada cinco minutos sacaban un cadáver. Volvió la oscuridad. Fue la noche más dura del pueblo. Del dolor, se pasó al hambre y a la sed. Por el frío, muchos durmieron entre las ruinas con fogatas hechas de los maderos que quedaron. Como seres prehistóricos.
Ya el viernes, en vez del aroma a pan caliente de sus panaderías, el olor de los cadáveres sin recoger entre ruinas despertó el centro de Pisco. En el hospital, donde muchos durmieron en el piso al lado de sus muertos, que empezaban a descomponerse porque no les aplicaron formol, empezaron a repartir ataúdes. De la iglesia no paraban de sacar cadáveres y una muchedumbre se apostó en la plaza a esperar. Habían rescatado casi a cien, pero no había certeza del número, pues, por buscar cajones y comida, las autoridades no se percataron de contarlos. 'Ella no quiso correr' Cada vez que los socorristas llevaban una bolsa negra con un cuerpo gritaban sus rasgos: "Mujer, joven, delgada, con pantalón negro". "Niño, blanco, de unos 5 años...". "Hombre, adulto, gordo". Los que creían que era el suyo se arrimaban a verlo tirado en la plaza. Muchos salían entre defraudados y alegres porque no era su turno. Entre los espectadores, que no se movían ni por las réplicas que sacudían a cada rato la ciudad, estaba Rosa Alviar esperando el cuerpo de su hermana Flor, la esposa de William Herrera. En la mañana apareció el cadáver de él y en la tarde sacaron los de dos de sus hijas. "Solo quedó de la familia el niño. Nos lo entregaron unos bomberos. Tenemos datos del señor que lo salvó y, cuando los sepultemos, iremos a darle las gracias. Vamos a criar al niño como si fuera nuestro -comentó Rosa-. Lo más triste es que a la casa de ellos no le pasó nada". 'Dios me salvó' En ese mismo calvario estuvo sor Elvira, que duerme estas noches tirada en un andén, con unos vecinos, y no ha parado de rezar rosarios.
Solo a mediodía hallaron el cuerpo de sor Elizabeth. Con sus compañeras, la llevaron a la casa en un ataúd gris, unos de los 300 que enviaron de la capital, la vistieron con un hábito limpio, le asearon la cara y la enviaron a Lima en un carro.
En la tarde, regresó a la Plaza a esperar a sor Antonieta Perla, todavía con el sabor a tierra en su boca de esa noche. "Ella no quiso correr. Se quedó parada, pensando tal vez que no iba a pasar nada. A mí me salvó que Dios me haya dado estas piernas para correr".
LUIS ALBERTO MIÑO RUEDA
Enviado especial de EL TIEMPO
Pisco (Perú)
El Apocalipsis por el terremoto en Perú fue en la iglesia de San Clemente de Pisco. En la zona, EL TIEMPO habló con Sor Elvira, testigo presencial, sobre los dramáticos 70 segundos que cobraron la vida de unas 100 personas, de 300 que oraban allí el miércoles en el momento del sismo.
Era el día de la asunción de la Virgen. Sor Elvira llegó a la misa de 6 de la tarde en la iglesia San Clemente con Sor Antonieta Perla, Sor Elizabeth y Sor Blanca. Se sentaron en las bancas de adelante, al lado de una puerta lateral para oír mejor al padre Emilio Torres y que el viento las refrescara.
La iglesia, de amarillo pollito, está enclavada en pleno centro de Pisco, un pueblo de clima templado en el sur peruano, de unos 100 mil habitantes, donde la mayoría son pescadores que trabajan para fábricas de harina de pescado. Estaba llena. Unas 300 personas, sentadas y de pie, ocupaban las tres naves, la mayoría vestidas de gris, con camándulas y rosarios.
Entre la romería se encontraba William Herrera Espino, con su esposa, Flor Alviar, y su cuatro hijos, tres niñas y un niño de siete meses, porque le había ofrecido una misa al alma a un hermano, muerto hace un año. "Lo único raro que vi fue que había mucha gente parada atrás", recuerda sor Elvira, de 67 años.
Todo iba normal, hasta cuando el padre les dio la bendición a los feligreses. Fue una misa larga. Eran como las 6:40. "Que el Señor esté con vosotros", fue lo último que dijo el padre Emilio y el templo comenzó a mecerse como una cuna y luego a sacudirse muy fuerte, como siestuviera poseído o como si tuviera vida propia. La gente no alcanzó a decir amén. "Intenté correr pero la hermana Antonieta me agarró del hábito y me dijo que tuviera calma. Una fuerza me empujó y me dijo que corriera; me solté y salí por la puerta lateral. Yo sí corro cuando tiembla", dice sor Elvira, acostumbrada a esos movimientos por haber nacido en Arequipa, tierra de los sismos en Perú.
La religiosa salió por un corredor lateral, que divide la iglesia de la casa cural, y las paredes se comenzaron a caer a su paso. El piso saltaba, como si palpitara, y se agrietaba. Los cables de la luz se cortaron.
Todo fue oscuridad y gritos. "Corría como si estuviera borracha porque el piso se me movía y empecé a esquivar las piedras que caían del cielo. Las paredes se doblaban como si fueran de papel. Nada me detenía", recuerda. 'Me estaba ahogando'
Unos intentaban salir por la puerta principal y se atropellaban con los que afuera esperaban entrar a la misa de 7. Unos se caían y otros les pasaban por encima. Y el padre Emilio se quedó orando debajo del altar mientras todo a su alrededor se derrumbaba, como sabiendo que era el fin.
Fueron segundos. La hermana Elvira llegó a la Plaza de Armas frente a la iglesia, se volteó y vio que desaparecía la iglesia como un globo que se desinfla. El techo cayó y se escuchó una explosión y una nube de polvo salió de sus entrañas, como un hongo nuclear, que cubrió todo. "Se me metió por la boca y la nariz, me estaba ahogando y me dieron ganas de vomitar", relata la monja.
El padre español Alfonso Berrade, que estaba en la casa cural, alcanzó a salir y salvarse: "Cuando vi el templo en el suelo, me puse a llorar". Del templo, serpenteando entre piedras, salían los últimos sobrevivientes bañados en tierra. Mientras se escuchaban los quejidos de los que estaban atrapados. Solo quedó en pie la cúpula del altar y la fachada con sus dos torres, donde se leía un cartel que habían puesto para la ocasión:
"¿Tiene sentido realmente tu vida? Hoy te anunciamos una buena noticia, Jesucristo te ama y vive".El panorama del vecindario en penumbras era desolador. Los dos bancos vecinos estaban en el piso, como tres panaderías, dos hoteles, cuatro tiendas y centenares de casas. Casi todas las casas del centro, en su mayoría levantadas en adobe y con madera, se desvanecieron.'Salva a mi hijo'
En medio del caos, la gente comenzó a sacar de las ruinas heridos y muertos. El padre Emilio se salvó porque el techo que cubría el altar no se desplomó y lo rescataron con un brazo partido y una herida en la cabeza. Pero la familia de William Herrera quedó atrapada. Su columna fue aprisionada por una roca, pero alcanzó a entregarle su pequeño hijo, Jerson William, a un Hombre desconocido y le dijo: "Salva a mi hijo". El hombre logró salir, le entregó el niño a unas personas que estaban afuera y desapareció.
"Yo me encontré con unas jóvenes del colegio que tenemos. Ellas lloraban, buscaban a sus Mamás a sus papás. Nos abrazamos. Las calmé un poco y se los ayudé a buscar. El polvo era tan denso que no podía ni respirar, ni se podía ver, no sabía dónde era el norte ni el sur. No se veía nada.
La gente comenzó a gritar nombres, a llamar a sus familiares", recuerda sor Elvira. Se fue Corriendo a la casa de su congregación, a tres cuadras, para ver qué había pasado con las demás religiosas. Al ver que todo eran grietas y techos destruidos, se devolvió a la plaza.
En el camino ya había muertos por todos lados.
El regreso fue lento porque comenzó a orar por las víctimas desconocidas que hallaba entre los escombros. "Les daba la absolución y les rezaba el De profundis. Vi el cadáver de un hombre bocarriba, que no estaba golpeado, quizás le dio un infarto".
El entierro de los cadáveres Volvió a la plaza y se encontró con sor Blanca; sor Antonieta Perla y Sor Elizabeth no aparecieron. La esperaron horas, en medio de una ciudad que lloraba y sangraba, que pedía agua y prendía velas.
El hospital San Juan de Dios en ruinas atendió unos 500 heridos y los que morían los ibantendiendo en el patio, hasta que evacuaron a todos los que seguían vivos, y solo quedó convertido en una morgue.
Esa noche, los mismos pobladores comenzaron a remover los escombros del templo y a poner los muertos en la plaza, con una estatua de San Martín, donde se sentaban a charlar por las tardes y a comer helados.
El que encontraba a su familiar, se lo llevaba en brazos y lo velaba frente a su casa, en una tabla, porque no había cajones. Así, el centro en ruinas se fue convirtiendo en una funeraria a cielo abierto, en una noche sin luna, pero repleta de estrellas.
El jueves en la mañana, cuando llegaron los bomberos de Lima, la búsqueda se concentró en las ruinas de la iglesia que había resistido varios terremotos. Cada vez que movían unas piedras se veían, entre las bancas, manos, pies y cabezas de cuerpos. Averiadas, rescataron las imágenes de San Clemente y La Dolorosa. En la tarde, cuando trabajaba la retroexcavadora, se oyó un grito. Pararon y apareció un hombre, vivo.
Ese día, el atrio del templo fue un anfiteatro; casi cada cinco minutos sacaban un cadáver. Volvió la oscuridad. Fue la noche más dura del pueblo. Del dolor, se pasó al hambre y a la sed. Por el frío, muchos durmieron entre las ruinas con fogatas hechas de los maderos que quedaron. Como seres prehistóricos.
Ya el viernes, en vez del aroma a pan caliente de sus panaderías, el olor de los cadáveres sin recoger entre ruinas despertó el centro de Pisco. En el hospital, donde muchos durmieron en el piso al lado de sus muertos, que empezaban a descomponerse porque no les aplicaron formol, empezaron a repartir ataúdes. De la iglesia no paraban de sacar cadáveres y una muchedumbre se apostó en la plaza a esperar. Habían rescatado casi a cien, pero no había certeza del número, pues, por buscar cajones y comida, las autoridades no se percataron de contarlos. 'Ella no quiso correr' Cada vez que los socorristas llevaban una bolsa negra con un cuerpo gritaban sus rasgos: "Mujer, joven, delgada, con pantalón negro". "Niño, blanco, de unos 5 años...". "Hombre, adulto, gordo". Los que creían que era el suyo se arrimaban a verlo tirado en la plaza. Muchos salían entre defraudados y alegres porque no era su turno. Entre los espectadores, que no se movían ni por las réplicas que sacudían a cada rato la ciudad, estaba Rosa Alviar esperando el cuerpo de su hermana Flor, la esposa de William Herrera. En la mañana apareció el cadáver de él y en la tarde sacaron los de dos de sus hijas. "Solo quedó de la familia el niño. Nos lo entregaron unos bomberos. Tenemos datos del señor que lo salvó y, cuando los sepultemos, iremos a darle las gracias. Vamos a criar al niño como si fuera nuestro -comentó Rosa-. Lo más triste es que a la casa de ellos no le pasó nada". 'Dios me salvó' En ese mismo calvario estuvo sor Elvira, que duerme estas noches tirada en un andén, con unos vecinos, y no ha parado de rezar rosarios.
Solo a mediodía hallaron el cuerpo de sor Elizabeth. Con sus compañeras, la llevaron a la casa en un ataúd gris, unos de los 300 que enviaron de la capital, la vistieron con un hábito limpio, le asearon la cara y la enviaron a Lima en un carro.
En la tarde, regresó a la Plaza a esperar a sor Antonieta Perla, todavía con el sabor a tierra en su boca de esa noche. "Ella no quiso correr. Se quedó parada, pensando tal vez que no iba a pasar nada. A mí me salvó que Dios me haya dado estas piernas para correr".
LUIS ALBERTO MIÑO RUEDA
Enviado especial de EL TIEMPO
Pisco (Perú)
Servios comunicaros a traves de este
BLOG en su seccion COMENTARIOS
las ocurrencias o aflicciones a fin de mantenernos informados
y comunicados.
Elevemos nuestras preces al G:.A:.D:U:. para que os colme de bendiciones, sociego y paz
en estos momentos de afliccion
Con el
FRATERNAL ABRAZO DE SIEMPRE
R:.H:. Raul Gordillo Marchena
V:.M:.



5 comentarios:
V:.y U:. No. 3 Espera tu comentario
Primer reporte sobre pase al O:. Et:. a causa del Terremoto de un R:.H:. P:.V:.M:. en la Ciudda de Pisco:
Enviado: Viernes, 17 de Agosto de 2007 08:51 a.m.
Asunto: Fallecimiento
R:.H:. F. Britto:
Ayer he podido comunicarme con mi V:.M:. Arturo Marquez de mi Madre Logia Los Libertadores Jose Nemi Traad No 96 del Valle de Pisco y me comunica que el R:.H:. Fernando Ormeño ha pasado al Oriente Eterno, el H:. Ormeño era una persona que nos impartia muchas enseñanzas a los H:.H:. Ap:.Ap:. con su presencia en el Tal:. llenaba de sabiduria nuestros Trab:..
Tambien me indica que muchos de nuestros HH:. del Vall:. han perdido sus hogares que se han quedado sin nada.
Fraternalmente;
Gustavo Moron
Ap:. M:. de la R:.L:.S:. Los Libertadores Jose Nemi Traad No 96
Vall:. Pisco
Oriente Peru
Date: Fri, 17 Aug 2007 19:12:26 -)
From: "Manuel Ungaro Zevallos"
Subject: Re: Fwd: CONSTERNACION..
To: "Virtud Union"
RHVM: Raul: por vuestro intermedio deseo que todos los RRyQQ HH de VU 3 se encuentren bien despues de esta tragedia. Yo en USA con mi familia , orando por la recuperacion de nuestra amada patria. A carlos, german. arbulu, ganoza, diaz, izquella, y en general a todos.los HH. fraternalmente Manuel Ungaro
Enviado: Viernes, 17 de Agosto de 2007 10:47 a.m.
Asunto: LAMENTABLE PASE AL O:.E:.
RR:.y QQ:. HH:.
Efectivamente es muy lamentable el pase al Or:.Et:. de nuestro R:.H:. Fernando Ormeño; nuestro M:.R:.H:. G:.M:. A. Montezuma Z. con su delegación tuvieron la oportunidad de asistir a su velorio en la ciudad de Pisco durante su viaje al sur llevando ayuda de la G:.L:.del Perú para los danmificados.
El R:.H:. Dante Giribaldi y su familia fueron evacuados ayer de Pisco y trasladados a la capital siendo atendidos en la Clínica Tezza. Dante, una de sus hijas y su nieta han sido dados de alta el día de hoy y su esposa aun está en observación pero fuera de peligro.
En Ica felizmente no hay entre los HH:. desgracias personales que lamentar y tenemos entendido que la situación es similar entre los HH:. de Chincha, pero los domicilios de muchos HH:. se han visto afectados. El templo de la Fraternidad en Ica ha sufrido daños menores como la rotura de la Col:. J y la destrucción de bustos esculpidos por nuestro R:.H:. Víctor Pacheco.
Es todo cuanto tengo para informaros por el momento
Juan Carlos Lam
RR:.y QQ:. HH:. Nosotros los masones iqueños decimos que abundancia significa: "Una planta de mangos cerca de una asequia de agua". El Inca Pachacutec, cuando llegó a Ica con su poderoso ejercito y la conquistó. Quedó prendado de una hermoza princesa de la región. Mi corazón ya tiene dueño poderoso Inca. Este no insiste y muy por el contrario le dice que le pida lo que quiera. Ella pide agua para su pueblo y el poderoso guerrero construye con su ejercito en pleno un canal de regadío llamado la Achirana del Inca.. Mi fallecida hermana y todos los difuntos por el sismo, estoy seguro que están pidiendo al GADU por la resignación de quienes nos quedamos y ayuda para su pueblo destruido. Ellos ya descansan en Paz. Yo vengo ahora a pedir humildemente, ayuda para mi pueblo.
Dolor
Q:.H:. Pedro Moreno Sarmiento R:.L:.S:."Trabajo y honradez"N°17
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